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La Coctelera

Categoría: COLOMBIA

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LA LECCIÓN DE COLOMBIA, HISTORIA DE UNA GUERRA SIN FIN

 

Esta fue la última parte de la serie de seis textos que se publicaron bajo este nombre. Dejé para el final lo que para mí fue la parte más impactante de toda la visita: los efectos que para la vida en sociedad ha tenido la plaga del tráfico de drogas.  Aquí se los dejo

(RESUMEN DE PRIMERA PLANA)

            Medellín: una senda de sangre, compra de conciencias y  muerte 

  • Convulsionó el narcotráfico ciudades enteras
  • Un manto benefactor que sedujo a pobres y ricos por igual

 IRMA ROSA MARTINEZ

     MEDELLIN, Colombia, 10 de octubre.- El narcotráfico regó su sangre  envenenada y contaminó todo cuanto encontró a su paso. Hizo que se le perdiera el aprecio a la vida y los seres humanos se volvieron desechables. Trastocó valores, compró conciencias, convulsionó ciudades enteras y segó miles de vidas.  

Envuelto en un manto benefactor, cautivó a los pobres. Las clases medias vieron en él un mundo de aventura y dinero. Y los ricos no resistieron la tentación de mayores riquezas y poder.

 Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela son personajes ya míticos de la historia colombiana. Son héroes y villanos, bienhechores y verdugos. Son algunos de los grandes responsables de la tragedia de este país. Y todos, cada uno a su modo, son protagonistas de esta guerra sin fin que es el mundo del narcotráfico.

 

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Niños, los sicarios "paisa" de los cárteles

      Medellín,Colombia, 10 de octubre.- Era una niña de 13 años y ya se había hecho dura a fuerza de vivir en las comunas. Amigos de su edad eran sicarios que trabajaban para el narcotráfico y muchos de ellos ya acumulaban varias marcas en las cachas de sus pistolas. "¿Pistolas? No, eso es chatarra, aquí usamos rifles al parejo que la policía".

 Por eso no dudó cuando su padre le prohibió salir con el Jimmy porque era mariguano y miembro de una banda del barrio.

 "Mi papá ya no me deja salir contigo. Mátalo", era una orden y fue cabalmente obedecida. Era la época dura del narcotráfico comandado por Pablo Escobar cuando hizo de las comunas de Medellín el centro perfecto de reclutamiento de asesinos a sueldo. A ella no le gustaban "los bobos". Tenía que ser un pillo. Como al resto de las jovencitas, le gustaban los que la pudieran defender.

 El fiscal que conoció el caso reconstruye el cuadro:

 Al día siguiente, el novio, que tenía 17 años, dejó solo un rato a su padre que vendía buñuelos muy de mañana, y se fue a esperar al que ya nunca sería su suegro. Y así de fácil el señor dejó de ser problema.

 En Colombia, los menores de 18 años ni siquiera caen a la correccional. No hay espacio para tantos.

 ***

 Como célula cancerosa que invade, se extiende, carcome y mata, los cárteles de la droga penetraron todos los sectores de la sociedad colombiana sin distingo de clase social, sexo o profesión. Envueltos en un aura de altruismo, riqueza, acción y aventura, los narcotraficantes se hicieron presentes y trastocaron valores y principios. Y la mayor pérdida fue el aprecio a la vida.

 Aquí sí que la vida no valió nada durante un buen periodo de la historia de la ciudad, durante el auge y decadencia del cártel de Medellín, comandado por Pablo Escobar Gaviria. Y aun ahora, los que aprendieron a matar lo siguen haciendo, así sea por defender "su territorio".

 El narcotráfico dio empleo a los pobres, los convirtió en sicarios; ofreció acción y aventura a la clase media cuyos jóvenes, como "mulas" conocieron la emoción de los viajes y del dinero fácil; y aprovechó a los ricos para "blanquear" su dinero y extorsionar a otros ricos.

 No hubo discriminación.

 Y peor aún. Afectó la vida de mucha otra gente que no la debía ni la temía.

 ***

 "El Tino", uno de los jefes de banda más aguerrida de la comuna noroccidental, por quinta vez preso en la cárcel de Bellavista, cuenta cómo lo reclutaron para trabajar con Pablo. Fue sicario.

 "Por decir algo, Pablo Escobar tenía su aparato militar, entonces ese era el jefe de todas las bandas de Medellín y tenía a cuatro o cinco sicarios que controlaban a todos. En todos los barrios de Medellín ubicaban  a quienes lideraban las bandas y los mandaban a trabajar a la 'oficina'. Iban y decían: 'Yo tengo tantos pelaos en mi barrio', y cuando había necesidad de poner bombas y todas esas cosas, ellos ya cogían a tres o cuatro 'pelaos' de cada barrio. O cuando se fue a la guerra el cártel de Medellín con el de Cali, reclutaron jóvenes en toda la ciudad. Yo me acuerdo que de mi barrio participamos como 35 para ir a Cali a matar gente por allá y eso..."

 Y cuando Escobar le declaró la guerra otra a los policías que lo traicionaron, pagaba 5,000 dólares por cada cabeza que le entregaran.

 "Era mucha plata; si el salario mínimo era 20,000 pesos (20 dólares) a la semana, trabajando como un negro y que le dieran a uno cinco millones por matar un policía... si además era bien fácil... para ser policía sólo se necesita tener cédula y ser pero bieeen bruto".

 Escobar conformó "oficinas", alrededor de 10, y cada una tenía entre 600 y 700 "pelaos".

 "Eramos 7,000 jóvenes más o menos dedicados a trabajar para el narcotráfico, prestar servicio al mejor postor, al que mejor nos pagaba y era 'el doctor' (Escobar) el que nos pagaba."

 Él es parte de la vieja guardia de los sicarios "paisa" y le ha tocado enterrar a muchos de sus amigos.

"Mi primera banda era de 47 'pelaos'. Sólo quedo yo. Ahora tengo una con 323 y ya no quiero que se sigan muriendo".

Cuando mataron a Escobar y prácticamente terminó el cártel de Medellín, "todos nos quedamos sin empleo y nos quedamos sin na'. Ya nadie patrocinaba na', quedamos todos en las comunas de Medellín en todos los barrios, regados sin saber qué hacer".

Y los jóvenes empezaron a robar. Y siguieron matando.

"Y decidimos que si íbamos a robar o cometer delitos, no lo íbamos a hacer en las comunas de nosotros. Y tampoco íbamos a permitir que otros vinieran a robar acá. Y si alguien lo hacía, había que matarlo; así comenzaron las guerras en las comunas, y muchas veces no sabíamos ni por qué nos matábamos."

Son herederos de la cultura del narcotráfico; han debido delinquir hasta para ya no delinquir.

"Nadie nos da trabajo. Nada más saben que vivimos en las comunas y ya no nos quieren. ¿Cómo quieren que ya no robemos? Pues fuimos al centro, robamos dos bancos y sacamos para poner una microempresa. Ahora muchos de mis  parceros (cuates) andan vendiendo productos de casa en casa."

***

 En un taxi, en Cali.

 -Y, ¿usted conoció a los Rodríguez Orejuela?

 -Uy, sí, como no, muy buenas personas. Ayudaban a la gente, le prestaban dinero, dieron muchos trabajos. Gente muy buena. A muchos les regalaron taxis.

 Efectivamente, los meros jefes del cártel de Cali dieron 300 taxis, pero no fue de gratis. Sus choferes iban equipados con radio-localizadores y teléfonos celulares para reportar el menor movimiento de la policía. Nunca recogían pasaje. Sólo estaban para eso.

 Eran las rutas 10 y 11.

 ***

 Le dieron 48 horas para dejar su taller, su casa, su tierrita y sus animalitos. El dueño del laboratorio de cocaína, al que le entregaba tambos y filtros que él fabricaba, le dio la noticia.

 "Que tienes que ir a colaborar con la guerrilla allá arriba, a tirar avionetas de las que vienen a fumigar los cultivos de coca."

 A Edgar le iba bien. A ese pueblito llamado La Hormiga, en el Putumayo, zona coquera, había llegado hace 11 años y, como todos, algo de trabajo encontró  en la complicada cadena que implica la elaboración de cocaína.

 Dijo que no, que por qué. Se resistió y 10 minutos antes de que se cumpliera el plazo llegaron los guerrilleros. Esos alzados metidos a proteger a narcos, que le cobran "impuestos" y así financian su lucha.

"Tuvimos que dejar todo, la tierrita, la casa, los enseres, el taller. Tengo cuatro niños y uno es recién nacido. Y sólo nos salimos con lo que teníamos puesto."

 -¿Y si no lo hacía?

 - Ahí mismo me mataban, como ya lo han hecho con otros. A dos de mis empleados los ejecutaron en la puerta de mi taller.

 En esa ocasión, junto con él tuvieron que salir de La Hormiga otras 13 familias.

 Alguien recurrió a un hermano. Apenas unos días después tuvo que salir de ahí también porque ya lo habían localizado. "Ya sabemos dónde estás", dijo una voz por teléfono.

 Otra forma de la violencia asociada al narco.

                                     ***

 Se llama "Alejandro Echavarría", pero todos lo conoce como barrio "Pablo Escobar". Fue durante la campaña política con la que aspiró a ser representante a la Cámara cuando el capo del cártel de Medellín impulsó un programa llamado "Medellín sin tugurios" (casa de cartón). Y regaló 2,000 viviendas. Se las dio sobre todo a los trabajadores del tiradero de basura y otra gente pobre.

 Son casas bien construidas en una zona aledaña a las comunas.

 ***

 Era demasiado joven para ser fiscal y le tocó la época más dura de la persecución contra Pablo Escobar. Quizá por eso tuvo valor para salir por las noches, disfrazada con "jeans" y una cachucha, para tomar declaración a los narquillos que se ocultaban en algún lugar de la ciudad y se querían entregar o estaban dispuestos a dar información sobre el cártel de Medellín. Después de que Pablo había mandado asesinar a sus dos mejores amigos porque no quisieron ya financiar su ola de terror, todos los otros se aterrorizaron y prefirieron colaborar con la autoridad.

 Era fiscal sin rostro pero alguien la traicionó y fue identificada. Uno de sus acusados ordenó ubicar al esposo y fue citado por la mafia para mandar un mensaje a la fiscal. Ya sabían quién era, dónde vivía y, por supuesto, que tenía dos pequeñas hijas. Más valía que "colaborara" con el narco porque la vida de las niñas estaba de por medio. Además, le convenía.

 Tuvo que mudarse de ciudad y sus hijas tuvieron que acostumbrarse a vivir con escoltas. El marido no aguantó y se fue por un tiempo. Ya volvió.

                                     ***

 "Muchos de los que fueron mis compañeros de escuela están presos o están muertos. Otros andan por ahí sin saber qué hacer porque dejaron los estudios cuando alguien les dio plata por hacer unos trabajitos."

 Ana María, quien estudió periodismo y una maestría en ciencia política, platica cómo el narco penetró también entre los sectores de clase media alta, los que podían asistir a una escuela particular y a quienes realmente nada les faltaba. Quizá sí, no tenían una gran moto ni mucha plata para presumir frente a las novias.

 Además, muchos otros jóvenes iban y venían a Estados Unidos y regresaban con mucho dinero. Era fácil.

                                     ***

 Todavía se escuchan petardos de repente y luego largas balaceras cerca de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de las Estancias. El padre Oscar Vélez refiere que en estos barrios de las comunas, los milicianos están fuertemente enfrentados con los bandidos. En La Sierra, colonia que está hasta mero arriba, los simpatizantes de la guerrilla se odian a muerte con los hijos del narcotráfico, esos que trabajaron para Pablo Escobar, se drogan y asaltan a la gente. Estos viven en La Cañada y apenas los divide una calle.

 Pero algo ya se avanza para pacificar a estas comunidades. El padre está organizando serenatas y lleva a la gente a donde antes no podía entrar sin que les exigieran "vacuna", o una especie de impuesto de guerra.

 "No tengo como mira inmediata la paz, lo que más me importa es la vida. Nos toca sembrar ganas de vivir, que la gente le encuentre gusto a la vida."

 ***

 Diego Londoño pertenece a la clase pudiente de la sociedad "paisa", como se llama a los oriundos de Medellín. Cercano de Pablo Escobar, utilizaba sus relaciones con los hombres más acaudalados de Colombia para facilitar los secuestros ordenados por el capo. Así, el cártel tuvo la información adecuada para plagiar a una integrante de la familia Santo Domingo, uno de los clanes más poderoso del país, y que reside en Nueva York. Hasta allá se envió gente para organizar el secuestro.

 ***

 Restaurantes y discotecas tuvieron que cerrar. La gente terminaba sus jornadas diarias y se recluía en sus casas. No podían evitar el sobresalto ante los continuos estallidos de bombas. Nunca se sabía dónde podría ser la próxima. El servicio telefónico se bloqueaba porque todos querían saber de los suyos. Después se canceló el servicio de "beepers" porque era la forma con la que se comunicaba la gente de Pablo Escobar. Fue una época de terror.

 ***

 -Nos tenemos que ir en seguida. Salir de aquí y olvidarnos de todo esto.

 -Pero ¿por qué? Yo quiero saber qué pasó con nuestro hijo. ¿A ti no te parece una prioridad?

 -Sí, claro, pero me están buscando los señores de Cali y me van a matar.

 Telenovela "Prisioneros de Amor" que transmite la televisión colombiana.

 ***

 Sigue hablando "El Tino":

 "La mamá de uno no hacía sino llorar y cuando se daba cuenta de que uno iba y le regalaba plata; le daba 200,000 pesos, cuando mi papá, si trabajaba, ganaba 20,000 cada ocho días, y que uno llegara a regalarle 200,000... No, no hacía preguntas. Ella se imaginaba que uno andaba en algo que no era bueno. Y le daba tristeza y eso. Yo sentía a mi mamá muy triste. Cada que veía me iba para la calle, la veía cuando me miraba, como con esa mirada de '¿será que va a volver, me lo irán a matar?' O cuando llegaba ya a dormir, la tranquilidad de que había llegado bien, que no tenía nada y eso. A mí me han dado cinco tiros, y cada que uno llegaba con un tiro y eso, la mamá me decía: 'Ay, m'hijo, esa vida que estás viviendo'. Y yo le decía: 'Quién nos va a dar la comida, cucha (mamá)'."

                                     ***

 -¿Por qué trabajó con Pablo Escobar?

 Finquero, dedicado a la cría de ganado. Sin necesidad de delinquir.

 -Si me pregunta no le puedo contestar. No sé... no sé, él tenía algo. Me enamoré de él, con sus virtudes y sus defectos. Y cuando me lo pidió, no lo dudé ni un segundo-, dice enfatizando el "ni".

 Lleva varios años preso y no le importa.

 -¿Que cómo estoy? Feliz, feliz- acentúa - sólo por haber conocido a Pablo.

 ***

 El léxico se ha enriquecido aquí: narcodemocracia, narcoescándalo, narcoplata, narcopolítica, narcómicos, narcosubversión, narcoempresa.

 ***

 "El Pipe" Avila, seleccionado nacional, dedicó un gol a los hermanos Rodríguez Orejuela, capos del cártel de Cali, que alguna vez fueron propietarios del América local. René Higuita, hoy jugador del Veracruz, solía visitar a Pablo Escobar en la cárcel.

 ***

 Agente de inteligencia en Cali:

 "Aquí, donde le apriete, sale pus".

 

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LA LECCIÓN DE COLOMBIA, HISTORIA DE UNA GUERRA SIN FIN

Este es otro de los textos de la serie sobre la Lección de Colombia. En este material se ofrece un panorama de la penetración del narco colombiano en la política de su país. Para dar una idea de lo que fue, sólo un dato: la campaña presidencial de Ernesto Samper recibió cajas repletas de dólares del Cártel de Cali, y quien los recibió fue el tesorero de la campaña. Durante mi viaje a Colombia tuve la oportunidad de platicar con él, en la prisión domiciliaria que cumplía.

Los primeros párrafos corresponden al resumen que se ublicó en primera plana.

 

             Abiertas las puertas, el narco "tocó" incluso a la Presidencia

  • Aportó el cártel de Cali US6 millones a la campaña de Samper, aceptan
  • Influyen mafias en elección de legisladores

 

IRMA ROSA MARTINEZ

     SANTA FE DE BOGOTA, Colombia, 8 de octubre.- Sin asco alguno, la clase política colombiana le abrió la puerta al narcotráfico y éste se metió prácticamente hasta la Presidencia de la República. Con por lo menos US6 millones aportados a la campaña de Ernesto Samper, hecho reconocido abiertamente por el tesorero del equipo samperista, Santiago Medina, el cártel de Cali hizo evidente ante el mundo que no había sector que se le resistiera.

 Cuatro ex ministros han sido consignados por enriquecimiento ilícito, una decena de legisladores están presos y se sospecha que entre 50% y 60% del Congreso fue electo gracias al dinero de la mafia colombiana. Y pese a la crisis política que ello desató, Ernesto Samper sigue siendo presidente.

 

                LOS NARCOTRAFICANTES Y SU LUCHA POR EL PODER

 

     SANTA FE DE BOGOTA, Colombia.- El poder económico ya no fue suficiente y decidieron ir tras el control político. Los traficantes de drogas colombianos se habían cansado ya de comprar fincas, mansiones, colecciones de autos, negocios, policías y conciencias al por mayor, y consideraron que el paso siguiente debía ser el Parlamento. Y, por qué no, la Presidencia de la República. Pagaron por ella por lo menos 6 millones de dólares en 1994, aunque al final de cuentas la mercancía no haya sido lo que esperaban.

 "Los miembros del cártel de Cali son tan colombianos como cualquiera de nosotros y tienen el derecho de aportar a una campaña política el dinero que quieran. Además, no todos los dineros que tienen provienen de la droga", afirma en entrevista con EL UNIVERSAL Santiago Medina, el tesorero de la campaña presidencial de Samper, quien recibió las aportaciones del narco. Purga una condena de cárcel en su casa.

 El financiamiento del cártel de Cali a las aspiraciones del liberal Ernesto Samper es historia ya vieja, pero no está menos presente en la vida de este país que mantiene abierta una investigación llamada "Proceso 8000", que ya derivó en la detención y condena del ministro de la Defensa, Fernando Botero, un ex ministro de Justicia (Alberto Santofimio Botero), un ex contralor general (Manuel Francisco Becerra), un ex procurador (Orlando Vásquez Velázquez), el propio tesorero de la campaña y por lo menos una decena de legisladores. Un número importante de otros parlamentarios está detenido para investigación y se sospecha que entre 50% y 60% del Congreso fue electo con "la plata" del narco.  

Ese mismo Poder Legislativo desechó  toda posibilidad de enjuiciar a Samper, pero todavía se discute aquí si el Presidente estuvo enterado del dinero "caliente" que entró a su campaña.

 No sólo eso. Apenas el 2 de octubre pasado, el periódico El Tiempo dio a conocer que la fiscalía delegada ante la corte considera que hay "sólida evidencia probatoria" de que el Presidente dio instrucciones a varios colaboradores suyos para administrar dineros ilícitos cuando era ministro de Desarrollo.

                            LOS TOMO POR SORPRESA

 La mafia entró a la vida política del país y, al parecer, nadie se dio cuenta cómo ni cuándo. Ello, a pesar de los múltiples semáforos amarillos que no se quisieron ver y que bien podrían estar activos en México, dice aquí el investigador y analista Juan Gabriel Tokatlián, de la Universidad Nacional.

 Las primeras llamadas de alerta datan de hace casi 20 años.  

En 1978, un programa de la cadena CBS de Estados Unidos manejó un memorándum del asesor del presidente Jimmy Carter para asuntos de Salud, Peter Bourne, en el que se refería la posible vinculación de la familia del recién electo presidente Julio César Turbay con las bandas del comercio de drogas.

Dos años después, recuerda Tokatlián, el diario The Washington Post publicó que 10% de los miembros del Congreso fue electo con recursos del narco. Y aunque no se ofrecía mayor información, era otra señal que presumía que esa fuerza penetraba en la vida política del país.  

Hubo gran escándalo pero nadie lo tomó en serio ni se investigó, dice el sociólogo e internacionalista.  

Y pocos años más tarde, un peculiar personaje del entorno "paisa", como se conoce a los oriundos de Medellín, incursionó de manera ya clara en el medio político. Pablo Escobar Gaviria, un millonario que daba dinero a los pobres, logró colarse como suplente de un representante a la Cámara, por el Nuevo Liberalismo, que encabezaba Luis Carlos Galán.  

Poco después se conoció que su riqueza estaba relacionada con la exportación de cocaína y Galán lo expulsó del partido. Fue asesinado en 1989.

Pero el mayor escándalo político de Colombia estalló cuando el oponente de Samper a la Presidencia de la República, Andrés Pastrana, dio a conocer los famosos "narcocassettes", conversaciones telefónicas en las que el popular periodista Alberto Giraldo hablaba con Miguel Rodríguez Orejuela, uno de los máximos líderes del narcotráfico de Cali, y discutían sobre una colaboración de varios miles de millones de pesos colombianos a la campaña samperista. Giraldo se había convertido en una especie de publirrelacionista para el cártel de Cali y, de acuerdo con ese audio, tanto Samper como su jefe de campaña, Fernando Botero, y su tesorero, Santiago Medina, estaban en conocimiento del aporte.

 Era junio de 1994 y se iniciaba una larga pesadilla para quien apenas unos días antes había ganado la segunda vuelta de la elección; en ese momento se dudaba que pudiera siquiera llegar a tomar posesión.  

Pero Samper se convirtió en presidente el 7 de agosto del mismo año entre nubes de sospecha, que no se han disipado todavía pero que nunca lograron desatornillarlo de la silla presidencial. No hubo evidencias directas de que él hubiera estado al tanto del ingreso de los recursos y se desecharon los testimonios que lo involucraban.

 La Fiscalía General, equivalente en parte a la Procuraduría General de la República, pidió que se le hiciera juicio a Ernesto Samper.  

"La fiscalía no puede investigar al presidente, pero cumplimos el papel que nos asigna la Constitución de presentar denuncias. Por eso yo decidí presentar una denuncia que consideré, y sigo considerando, muy sólida y muy seria contra el Presidente", afirma el que fue fiscal general, Alfonso Valdivieso, en entrevista con este diario.

 Otra grabación, en la que aparecían las voces de Samper y de ElizabethMontoya Sarría, figura identificada dentro de la familia del narcotráfico, revelaba los valiosísimos regalos que la familia presidencial obtenía de estos individuos. Ella le recordaba de la proximidad del cumpleaños de su esposa, Jacquin Strouss de Samper, y le pedía que no se molestara en comprarle un regalo. Ella ya lo tenía y se trataba de un anillo de diamantes. Elizabeth Montoya Sarría fue asesinada el primero de febrero de 1996, cuando ya se contaba con mayores evidencias de su vinculación con el tráfico y las aportaciones que ella hizo también a la campaña del candidato a la Presidencia.  

Había estallado una bomba política. El régimen samperista se tambaleaba. En el libro "El presidente que se iba a caer", periodistas de la revista Semana refieren un pasaje en el que el presidente mexicano Ernesto Zedillo ayudó a su colega colombiano a conseguir una declaración de apoyo de los integrantes del Grupo de Río, reunidos en Quito en septiembre de 1995. 

Personal de la cancillería colombiana estaba indignado por el compromiso asumido por Samper para discutir con Nicaragua el tema del archipiélago de San Andrés, cuya soberanía reclama. Fue la condición que Violeta Chamorro puso a Zedillo para firmar el respaldo a Samper.  

No precisamente gracias a ello, pero el Presidente colombiano logró mantenerse en el cargo, a pesar de la enorme crisis política que enfrentó.

                         DINERO EN CAJAS COLOR FIUSHA

 "El cártel de Cali no infiltró a la campaña de Samper. Fue la campaña laque infiltró al narcotráfico", asegura Santiago Medina, a quien le tocó  viajar a Cali tres veces para hablar con los cuatro máximos capos de la cocaína en ese momento -Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, Helmer Herrera y José Santacruz Londoño- y acordar los detalles del envío de los millones de dólares para la campaña presidencial.

 Sentenciado originalmente a 96 meses de prisión, a ser purgados en su casa, logró una reducción de la pena y podría quedar en libertad en febrero próximo por la colaboración que prestó a la justicia. Aportó cientos de documentos y evidencias sobre el caso.  

Con esas pruebas y lo encontrado en una oficina de Guillermo Pallomari, contador general del cártel de Cali, la fiscalía general ha podido avanzar en sus investigaciones y en la consignación de decenas de políticos, entre los que se encuentran incluso el director de la oficina de Exportaciones en España y el alcalde de Cali. Tan lejos y tan cerca llegó el narcodinero.  

Entrevistado en su residencia, ubicada en el norte de Bogotá, Medina ofrece los pormenores de esta historia.

 "Durante la campaña manejé 3 millones de dólares que se repartieron a los tesoreros de los diferentes departamentos para las elecciones. Pero no fue la única plata. Fernando Botero, gerente de la campaña (y luego secretario de Defensa), recibió 2 millones de dólares del cártel que se dieron a políticos amigos de Samper y caciques de diferentes regiones para que compraran votos". 

Asegura que también Rodrigo Pardo, canciller en la primera parte del gobierno samperista, "manejó muchísima plata, quizá más de lo que manejamos Botero y yo, para el pago a agencias de publicidad".

 Santiago Medina fue el primero en colaborar con la justicia luego de varios meses de gran presión por parte de los medios de comunicación y tras de que el presidente Samper -dice- estaba dispuesto a sacrificarlo. Fue detenido el 26 de julio de 1995.  

El ex tesorero de la campaña señala que de Cali mandaron el dinero por avión en manos del periodista Alberto Giraldo y del ex senador y ex embajador en Suiza Eduardo Mestre.  

"Ellos me dejaron el dinero en la casa, y parte se repartió aquí y parte en la sede (del partido)". Los dólares llegaron en cajas de regalo color fiusha.

 -Pero, ¿usted sabía que era dinero del narco?, pregunta EL UNIVERSAL.  

-Claro que yo sabía que era dinero del cártel de Cali. Yo fui a hablar con ellos por órdenes de Samper. Samper me mandó a mí a que hablara con los jefes del cártel y me reuní con los cuatro, y acordamos qué cantidad de plata me iban a dar y cuándo me la iban a dar y cómo la iban a mandar, todo.

 -¿No pensaron que esto finalmente se iba a saber?

 -Pues es que nosotros siempre pensamos dos cosas muy importantes. Una: que al llegar a un acuerdo con el cártel de Cali lo que estábamos encontrando era una solución al problema de la droga... teníamos que llegar a un arreglo y finiquitar de una vez por todas el problema. Dos: pues que las personas del cártel de Cali son tan colombianas como cualquiera de nosotros y tienen el derecho de aportarle a una campaña política el dinero que quieran. Y no todos los dineros que ellos tienen son dineros de la droga.  

Según Medina, esas personas han sido industriales que han tenido diversas empresas en el país. Por ejemplo, Drogas La Rebaja, que es la cadena de farmacias más importante.  

-Pero, ¿qué fue primero?, ¿su riqueza legal?, o ¿no es que gracias a su riqueza ilegal hizo todo lo demás?

 -No sabemos, porque yo no creo que ellos tuvieran la plata legal en un bolsillo y la ilícita en el otro...

 -Exacto. Precisamente por eso...  

-Es muy difícil decir que todo lo que ellos tienen es ilícito. Tienen muchas empresas, compañías de construcciones, de cementos, de productos químicos, bancos, financieras, una cantidad de cosas que lógicamente, les produce...

 -¿Desde hacía mucho tiempo había el dinero del narco financiado campañas?

 -Eso lo demuestro yo en mi libro que debió salir a la venta el domingo pasado y  lleva por título 'La verdad sobre las mentiras' pues empiezo contando que inició con la campaña de López Michelsen en 1976. Se reunió en ese entonces parte del cártel de Cali y el de Medellín y le dieron 25 millones de pesos, que en ese entonces era una fortuna pues el dólar valía 75 pesos (ahora vale 1,000).

 -¿En ese entonces no existía la noción de que era tan malo, de que es tan malo recibir dinero del narco?

 -No, en ese entonces no parecía...

 -¿Tampoco ahora?

 - ...porque de cualquier manera eran ciudadanos colombianos que estaban aportando.

 -¿Tampoco ahora, digamos en el 94, o ya existía más una idea de que estos hombres son delincuentes? ¿Se pensó que era dinero mal habido pero que de todas maneras lo necesitaban?, ¿qué es lo que paso ahí?

 -Bueno, lo que nosotros pensamos inicialmente era, primero que todo, llegar a un arreglo con el problema de la droga; y como segunda medida, como le digo, no podíamos hacer un examen de conciencia empresa por empresa de todas las que iban a aportar a una campaña política para ver quién tenía el certificado de limpieza y pulcritud para poderle recibir la plata o no... es muy difícil.  

Y la solución del problema consistía, explica, en aclimatar el plan de entrega para que los capos se sometieran a la justicia.  

Se les impondrían cinco años de cárcel como máximo, pagaderos en su casa. Ellos se comprometían a entregar laboratorios, rutas y a cerca de 2,000 narcos pequeños. Les respetarían las empresas, las familias y no les embargarían propiedades.  

Medina subraya que, además, la plata ya había sido acordada con anterioridad.

 Fuentes diplomáticas apuntan que a Samper ya se le habían detectado nexos con narcotraficantes desde hacía tiempo. Se cita un encuentro en el Departamento de Estado, en Washington, el 13 de noviembre de 1993, en el que el subsecretario de Estado para asuntos Interamericanos, Alexander Watson, le advirtió que sabían de su cercanía y que más valía que se alejara de ellos. Los periodistas de la revista Semana apuntan también que hubo encuentros con representantes de la mafia cuando Samper era embajador en Madrid.

 Toda vinculación con el narco ha sido por supuesto negada por el mandatario. EL UNIVERSAL buscó una entrevista con él pero no la obtuvo.  

-Pero usted está preso y el presidente es presidente, se insistió con Medina.  

-Se inventaron que yo había metido la plata sin que Samper lo haya sabido, que es lo más estúpido del mundo porque usted no puede pensar que alguien regale 6 millones de dólares sin que la otra persona sepa quién se los dio. En una campaña política usted no da 100,000 pesos si usted no se asegura que el candidato supo que le ayudó porque más adelante le va a cobrar. Mucho menos le va a dar 6 millones de dólares porque le pareció simpático o querido o buena persona. De eso olvídese.

 Además, abunda, de los parlamentarios que votaron en contra de ahondar la investigación a Samper muchos participaron en la campaña. Y si Samper se caía, se cerraba el Congreso también.

         NUEVA PRESION DE EU, RIESGO DE OTRA GUERRA CON LOS NARCOS

 Al presidente colombiano le fue retirada la visa para viajar a Estados Unidos y se ha desarrollado una relación muy ríspida entre él y el embajador estadounidense Myles Frechette. Hace dos semanas intercambiaron frases poco cordiales con motivo de la resolución del Senado al aprobar la extradición de narcotraficantes "sin retroactividad", lo que deja a salvo a los grandes capos que ya se encuentran bajo proceso y en diversas cárceles del país.

 Frechette acusó a Samper de no haber trabajado con firmeza para conseguir la extradición de los líderes de la mafia colombiana y advirtió que lo lamentaría. En respuesta, el mandatario latinoamericano recordó a José Alfredo Jiménez y le espetó un "no me amenaces". Además, lo calificó como "un embajador enemigo de un país amigo".  

Entrevistado por EL UNIVERSAL, el diplomático estadounidense subraya que en Colombia hay corrupción en todas las esferas.  

"No digo de manera alguna que todos los colombianos son corruptos, ni más faltaba, eso es absolutamente falso, pero sí la corrupción está por todos los lados. Y eso no necesita usted oírlo de mí, que soy un extranjero, lo dice el fiscal, lo dicen los periódicos a gritos, está por todas partes, no hay una esfera del gobierno o de la sociedad donde no haya un corrupto u otro. ¿Por qué?, porque el dinero del narcotráfico es enorme y la gente es codiciosa y se deja llevar por eso."  

Frechette está a punto de dejar el país pero también deja el amago de posibles sanciones económicas si el Congreso no aprueba la retroactividad. Y aquí, "los extraditables" también ya lanzaron su amenaza:

 A través de un comunicado, los narcotraficantes amagaron con asesinar a quienes defiendan la extradición con retroactividad, y aseguraron que seguirán de cerca las actuaciones de políticos, parlamentarios, dirigentes gremiales, jueces y periodistas.

 El presidente se encuentra en una situación muy difícil ahora, pues si bien a lo largo de los últimos tres años se mantuvo bajo la sombra de la duda, ha sido el periodo en que más acciones se han tomado en contra de las mafias.

 O sea, que la inversión del cártel de Cali no fue tan productiva.  

Juan Gabriel Tokatlián, con doctorado en la Universidad Johns Hopkins, asegura que hoy se tiene la peor imagen posible de Colombia, justo en el momento en que más se ha fumigado con químicos que en los últimos tres lustros, se aprobaron las penas más altas de toda Sudamérica para estos delincuentes, existen las leyes más "draconianas" contra el "lavado" de dinero y se cuenta con un nuevo mecanismo legal que es la extinción de dominio, que permite actuar contra las propiedades mal habidas aun cuando estén a nombre de amigos o familiares de los narcos.

 Ha sido también en este lapso que se ha detenido a los más importantes personajes de esta red de delincuentes "y ya sea por presión o por convicción, llegamos a un punto en que las muestras de voluntad que nos pedía la comunidad internacional las damos todos los días, pero ya no son suficientes, porque hay la convicción de que el país está tomado por los narcos".

 Lo cierto es que a Samper de repente se le ve dubitativo. Se le escucha decir, sin rasgo de energía o convicción, que el Congreso debería aprobar la retroactividad, pero se le acusa de no hacer nada para lograrlo. Analistas señalan que tal pareciera que quiere quedar bien con Dios y con el diablo. ¿Preso de su pasado?

 El ex fiscal Alfonso Valdivieso, hoy precandidato a la Presidencia de la República, afirma que la decisión del Congreso colombiano, que exoneró al Presidente, "no convenció a Colombia". Sin embargo, asegura que el "Proceso 8000" ha sido muy exitoso porque ahora los colombianos ven al narco como una verdadera y real amenaza, y "cuando se le ve así, se empieza a reaccionar. Antes no".

De ahí la importancia de poder enfrentar el problema en etapas previas y no tener que recorrerlas todas.  

"Es preciso detectar cuando el fenómeno está gestándose y decir vamos a pararlo aquí, si no, nos puede suceder lo que le pasó a Colombia. 

"Por eso yo llamo la atención de lo que puede estar pasando en México. Es muy probable que estén en una etapa previa y qué mejor sería que conociendo bien la experiencia de Colombia se reaccionara más temprano que tarde."

 Mientras tanto, la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes iniciará una indagación preliminar sobre el presidente Samper para que se defina si recibió, con destino a terceros, dineros de la mafia cuando se desempeño como ministro de Desarrollo.